—¡No puedo creer lo que hiciste! —Me levanté de mi lugar y empece a caminar en círculos, estaba furioso con mi padre por la desición que había tomado.
—Fue a pedido de tu madre, ¿Qué quieres Mijail terminar como tu tío? ¡Muerto! en manos de una puta.
—Sabes que no soy como él, jamás ninguna mujer pudo conmigo.
—¡El cabaret fue vendido! Ahora deja de portarte como niña chiquita y explícame porque carajos sigues llendo para ahí.
—Ya no soy un niño padre... —Le advertí.
—¡Es cierto! Pero aún sigue