—Vamos a las fábricas, llegó la hora de desplumar a ese cobarde —Nuestro chofer arrancó la camioneta directo al lugar donde mi primer victima me esperaba, este sería tarea fácil, llegar a los demás tomara tiempo, pero lo lograré.
Ingresé por una puerta lateral de aquella fábrica abandonada, solo se sentía el resonar de mis tacones tras cada paso, uno que otro ratón se cruzó por frente mío, el lugar apestaba a mierda de palomas, ya que estaba lleno de ellas, seguí camino hasta que lo vi en el me