Al salir del edificio, encontró se percató al instante del coche destartalado que estaba estacionado a una cuadra, desentonando con la armonía del vecindario. Al lado, se encontraba Nancy de pie, mirándose en el vidrio de la puerta. Estaba tan concentrada en su reflejo que no advirtió la presencia de Alec hasta que estuvo a su lado.
—¿Qué haces? —preguntó y, en tono de broma, añadió: —No pensé que fueras vanidosa.
Lo dijo como si no tuviera importancia, aunque en realidad le resultaba extraño.