—Vaya, de acuerdo. Recuérdenme no hacer enojar a la humana —dijo una de las chicas; creía que se llamaba Tanya.
Aquello relajó el ambiente y pudimos ponernos a trabajar. Sin embargo, eso no evitó que me bombardearan a preguntas todo el tiempo. Fue una gran sesión; hacía mucho que no terminaba tan sudada y adolorida. También tendría un par de moretones para demostrarlo.
Terminamos y nos acercamos a los varones, que habían formado un círculo alrededor del Gamma Bennet y, según creía, del Delta Dan