—¡Ben! —grité mientras me lanzaba a su lado de la camioneta. Estaba consciente, pero desorientado—. ¡Marcadores de sombra! Los demás quédense en las camionetas hasta que los encontremos. Que alguien les avise a las brujas. Pueden ayudarnos a buscar.
Los ojos de Ben intentaban enfocarme, pero sus pupilas se dilataban y se contraían sin parar. Le sostuve el rostro pegado al mío para ser lo único que viera cuando pudiera reenfocar la vista.
—¡Oye! —Mi voz fue cortante. Sabía que tenía alucinaciones