Elara
—¡DAME EL PODER DE LA FISURA! —me gritó tan cerca de la cara que la saliva me salpicó la piel. La conversación con mi mamá fue cortada de pronto. Me costó todo lo que tenía mantener el rostro sin reacción.
Así que mi mamá estaba en mi cabeza, diciéndome que estaba lista. Cualquier carajo que eso significara, y mientras tanto esta chica me escupía encima. De verdad me empezaba a fastidiar tanta mierda vaga y quería respuestas de una puta vez. Pero algo que mis dos padres me habían enseñado