Elara
Una vez que todos nos acomodamos, bueno, yo me acomodé. Ben todavía tenía a Walter agarrado por la nuca, y Richard y Sebastian flanqueaban los costados del sofá. Ambos entraron después de que los convoqué, les tomó menos de diez segundos evaluar la situación y fueron a respaldar a Ben sin hacer una sola pregunta.
Eso demostraba el impacto que mi compañero tuvo en la manada desde que llegó. Se había ganado su respeto y lealtad cada día, y ya nadie aceptaría nada menos que su nivel de compro