—Todos tienen que empezar a hablar... ya —gruñí bajo, dejando que mi loba intensificara el sonido furioso.
Todos los Sabios intercambiaron miradas, y eso empezaba a sacarme de quicio. Estaban armando una historia verosímil sin contarnos toda la verdad.
Después de dos horas de interrogatorio implacable e ininterrumpido, con respuestas de una sola palabra, estaba agotada. Solo podía sostener el aura así por un tiempo limitado. Estaba diseñada para dar instrucciones instantáneas que pusieran a salv