—Acepta el rechazo. Acepta tu destino. Dinos dónde está tu padre y todo termina ahora.
Kennedy tomó otro respiro profundo y otra descarga de su aura estalló. Era un pulso fino, pero no me resultaba doloroso y no vi a ninguna otra persona sufriendo; Amy, sin embargo, se encogió. De alguna manera podía proyectar su aura de manera diferente hacia distintas personas. ¿Qué?
—No —fingió sollozar—. No puedo, me matará.
—No tendrá oportunidad. Dinos.
—Tienes que prometerlo.
—¿Prometerte qué?
—Dame tu pa