Capítulo 204
—¡Finn! ¡FINN! —grité para captar su atención. No iba a dejar mi aura, pero podía ayudarlo si escuchaba rápido. Sus ojos llenos de dolor encontraron los míos. Era el mismo dolor que había visto en los de Kennedy la noche que la encontré congelada, a medio camino de la muerte, en el bosque. Resignado al dolor, recibiéndolo como a un viejo amigo. —Tu compañera está acusada de crímenes contra mi manada y la tuya. Será sometida a juicio y encontrada culpable por los míos, ¿pueden los tuyos decir lo