Me puse de pie con ella envuelta en mí y pisé con cuidado el tapete del baño, sin importarme que estaba chorreando agua por todas partes. Sosteniéndola con una mano, tomé una toalla y la envolví en ella, acomodándola como pude antes de ir al clóset.
Me quedé a un lado, tomé una camiseta para pasarle por la cabeza y luego agarré un par de shorts para llevar conmigo. Metió los brazos por las mangas, demasiado grandes para ella, y volvió a acurrucarse contra mí sin soltar el agarre, así que no iba