CAPÍTULO 41**
El sueño es una felicidad. Podría fácilmente ser una de mis cosas favoritas en este mundo.
Pero cuando alguien arruina eso para mí… Oh, debe tener ganas de morir.
En el momento en que comienzo a soñar, tal vez incluso el mejor sueño que haya tenido, me despiertan. Me despiertan.
Siento besos suaves pero muy molestos en mi rostro. Quiero sonreír, pero mi humor ya de por sí insoportable me lo impide.
—Es el día del entrenamiento, pequeña —murmura Greyson besando mis ojos cerrados.
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