—Amira… —comenzó a decir David, su voz más suave, pero cargada de respeto—. No sabes lo que esto significa. Luchar no es solo una prueba física, es un reto a las estructuras mismas de nuestro mundo. Pero... si esto es lo que decides, te apoyaré con todo lo que soy. Pero ten claro que una vez comience, no habrá vuelta atrás.
Amira simplemente lo miró, con la misma confianza que ya la envolvía. Ella no sólo quería ser aceptada como la Luna destinada de David; quería ganarse ese respeto, no porque