Esa noche, cuando David llamó, Amira no pudo contener su entusiasmo al comentar la posibilidad de hacer negocios con la Naviera Straks, destacando que todo era gracias al Sr. Harry Wood, quien se encontraba en Seattle por negocios. Sin embargo, para David, todo estuvo bien hasta que escuchó el nombre de Harry. De forma automática y sin analizar lo que su Luna decía, respondió tajantemente:
—No, Amira. Con él no hay negocios, y no te quiero cerca de ese hombre.
Amira se sorprendió ante tanta intr