Cuestión de paciencia.
El lunes en la mañana, la pareja feliz se topó en la cocina con Ronny, quien al verlos juntos y sonrientes no perdió la oportunidad de hacerle una broma a David.
—Sabes que el estar aquí no te va a durar mucho —dijo Ronny, lanzando una mirada de complicidad a Amira.
David frunció el ceño y preguntó: —¿Cómo así? ¿Me vas a botar de mi propia casa?
Ronny, haciéndose el serio, respondió: —¿Yo? No, ¿Cómo crees, cuñadito? Quien te va a botar es tu suegro, cuando llegue la próxima semana.
Amira abrió l