Hay cosas que no se olvidan, ni por intervención divina.
Una semana después de que Amira se desmayara, por intentar recordar, fue dada de alta del hospital. Durante esos días, David no volvió a estar frente a ella, aunque cada día visitaba el hospital discretamente, para saber cómo seguía, y se aseguraba de enviarle una rosa un día sí y un día no, que llegaba puntual, pero sin remitente.
Al principio, la ausencia del Sr. Stone fue algo que ella agradeció. No lo recordaba realmente, y esa distancia le daba una sensación de calma, de no tener que lidiar