El mundo se redujo a un solo punto. Su madre. De rodillas. Una pistola contra su sien.
Aria sintió a su lobo surgir dentro de ella, exigiendo sangre, exigiendo proteger a la manada. Porque eso era lo que Isabela era ahora. No solo su madre. Manada.
“Tranquila.” La mano de Lucian encontró su hombro, un ancla que la mantenía humana. “Si te transformas ahora, él apretará el gatillo.”
“Es mi madre.”
“Lo sé. Pero necesitas pensar, no reaccionar.”
Aria forzó aire hacia sus pulmones, forzó la claridad