Los tres días pasaron en torbellino de actividad frenética.
Aria apenas durmió. Cada hora era ocupada con reuniones, estrategia, entrenamiento. Visitó cada posición defensiva personalmente. Habló con cada líder de escuadrón. Memorizó cada ruta de escape.
“Estás haciendo demasiado.” Elena le advirtió en la mañana del segundo día. “Tu cuerpo necesita descanso.”
“Descansaré cuando estén muertos.” Aria respondió, estudiando otro mapa.
“O cuando estés muerta.” Elena corrigió. “Lo cual es más probabl