El amanecer llegó con niebla espesa que cubría el campo ceremonial como velo funerario.
Aria estaba de pie en el borde del círculo marcado, observando cómo cientos de testigos se reunían alrededor. Lobos, cambiapiel, humanos. Todos en silencio. Todos esperando.
Elena había insistido en revisar sus heridas una última vez, aunque ya estaban completamente sanadas.
“Tu cuerpo está listo.” Elena había dicho. “Solo espero que tu corazón también lo esté.”
Ahora, mientras el sol comenzaba a alzarse, Ar