Una semana después del duelo, Los Alcores todavía sanaba.
Edificios siendo reconstruidos. Heridas físicas cerrándose. Pero las cicatrices emocionales permanecerían por mucho más tiempo.
Aria había pasado cada día visitando a las familias de los caídos. Escuchando sus historias. Sus lágrimas. Su ira a veces. Porque no todos la perdonaban por las vidas perdidas, sin importar que hubieran elegido pelear.
“La madre de Javier me escupió hoy.” Aria le dijo a Lucian esa noche, acostada en la cama mira