El vuelo de regreso a Los Alcores fue silencioso como tumba.
Todos estaban procesando lo que habían hecho. Lo que estaba por venir.
Aria pasó la mayoría del vuelo mirando por la ventana, observando las nubes pasar. Pero su mente estaba en las mil doscientas treinta y seis personas que habían muerto.
Podía sentir el peso de cada una. Como piedras atadas a su alma.
"No es tu culpa." Lucian le dijo por décima vez.
"Lo sé." Aria respondió. "Pero eso no hace que duela menos."
"No se supone que duela