Cuatro días antes de la cumbre, Aria despertó a su madre sacudiendo su hombro suavemente.
“Aria, despierta. Hay alguien aquí para verte.”
Aria se sentó, frotando sus ojos. El sol apenas comenzaba a salir. “Quién?”
“Tu hermano.” Isabela dijo las palabras con tanta calma que Aria pensó que había escuchado mal.
“Mi qué?”
“Tu medio hermano. Del lado de Sebastián.” Isabela lucía cansada pero no sorprendida. “Aparentemente Sebastián tuvo otro hijo hace años. Antes de conocerme. Y acaba de aparecer en