La mañana de la cumbre amaneció fría y gris, como si el clima mismo supiera que algo terrible estaba por suceder.
Aria se vistió con cuidado, eligiendo ropa que parecía profesional pero que le permitiría moverse libremente si necesitaba pelear. Pantalones negros, blusa blanca, chaqueta que ocultaba las armas pequeñas que llevaba. El Corazón de Luna descansaba contra su piel, pulsando suavemente con energía protectora.
Lucian llegó a su tienda mientras terminaba de prepararse.
“Luces hermosa.” D