Ivar había encerrado a Goran y a Elin en las mazmorras de la mansión de Nicholas, los mantenía sedados para que no pudieran transformarse, pero con el nacimiento de Daven, Ivar olvidó dar la orden y Goran el beta despertó.
Observó en la celda de enfrente a Elin dormida y tirada en el piso su corazón se partió en dos, nunca pensó que no podría proteger a su mate, estaba convencido de que Elin era su otra mitad, su lobo interno se lo gritaba.
— Elin, Elin, despierta –Susurró para no llamar la a