— Ya puedes abrir los ojos –Mila obedeció a Jonell, cuando abrió los ojos observó todo el lugar, sintió escalofríos, no es que no estuviera acostumbrada a lo paranormal, pero ese lugar era sombrío, triste sin duda daba miedo.
— ¡Acogedor! –Jonell la miró fijamente.
— ¡ALAIN! –El grito de Jonell se escuchó en cada rincón de lugar formando un eco, rápidamente un vampiro alto y corpulento apareció de la nada. – ¿Dónde está ella?
— En sus aposentos señor
— Bien, vigílala –Le ordenó señalando a M