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Los gritos de Lena mientras daba a luz se escuchaban por toda la habitación, el sudor adornaba su mente, trató de evitar el parto, pero su cuerpo solo hizo se dejó llevar haciendo el trabajo.
— ¡Oh, mira es una niña! –Astra recibió a la niña cubriéndola con una manta y la mecía de un lado a otro.
— ¡DEVUÉLVEME A MI HIJA! –Convaleciente Lena luchó por levantarse pero estaba perdiendo mucha sangre.
— Es mía –Astra dejó tirada en el suelo a Lena y se alejó con la bebé en sus brazos.
— ¡No