El color desapareció por completo del rostro de Gabriel.
—Eres un hombre muy ocupado. —Continuó Luciano con una simpatía fingida. —Tan ocupado que ni siquiera notaste la traición de tu secretaria. O los procedimientos médicos de tu compañera.
—Tuve suerte de haber tomado esos terrenos de caza cuando lo hice. Si la Manada Aguas Negras enfrenta una crisis de recursos, por Aria podría considerar ayudarte. Pero si otras manadas los hubieran tomado… —se encogió de hombros, —so no sería una broma.
Gab