No pude evitar fruncir el ceño cuando sentí la presencia de Gabriel. El aroma familiar de su colonia, mezclado con desesperación, me alcanzó antes incluso de que me diera la vuelta.
Aceleré el paso, hablando con más urgencia a mi asistente beta.
—Asegúrate de que los marcadores del límite noreste se coloquen exactamente donde los señalé en el mapa. Cualquier desviación podría causar disputas territoriales más adelante.
—Sí, señora. ¿Y la inspección de derechos minerales?
—Prográmala para la próx