ALFA DE COLMILLO PLATEADO
La primera buena cosecha llegó cuando Serafine tenía tres años.
El Alfa lo recordaba porque aquel verano todos esperaban hambre.
Las lluvias habían llegado tarde.
Dos manadas vecinas perdieron casi un tercio de sus cultivos.
Colmillo Plateado no.
Sus campos resistieron.
No prosperaron de forma milagrosa.
Simplemente produjeron lo suficiente.
Un año después, una enfermedad comenzó a matar ganado al otro lado del río.
Llegó hasta la frontera.
Y se detuvo.
Después hubo un