11. Tablero De Traición
Cada jugada era crucial.
Mientras el hombre se alejaba, Darius no podía evitar una leve sonrisa, una expresión que, por un momento, revelaba la satisfacción de saber que, incluso en las condiciones más duras, aún tenía el control. Las cicatrices de sus subordinados, las suyas propias, las marcas de la prisión… todo eso era parte de la estrategia. Cada movimiento, cada decisión, estaba calculada. Porque para Darius, la cárcel no era un fin. Era solo otro tablero. Y él, un jugador imparable.
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