Prometo sacarte una sonrisa siempre”.
*Al borde del abismo*
Eran las cuatro de la mañana y no había dormido absolutamente nada, el cuerpo me dolía y los recuerdos de Cinthia no me dejaban en paz. Me levanté con cuidado de la cama, rebusque mi libreta entre el pequeño buró que yacía a lado de mi cama. Saqué un bolígrafo y empecé a escribir. Solo eran notas, frases y el triste recuerdo de aquellas promesas de las que él me había convencido, cumpliría.
No puedo seguir aquí, ya no, nada ni nadie me