Corrió a ayudarme, tenía que irme de la habitación, puesto que la encargada de la limpieza tenía tan solo cinco minutos en dejar todo como antes para volver a ser usada por otros clientes. Apoyé mi peso en su cuerpo, me guío hasta una pequeña banca al final del pasillo y me tendió una manta que yacía debajo de esta.
—Llamaré a Isett para que me ayude a llevarte arriba, ahora vuelvo— nunca la había visto tan preocupada. Cuando se perdió de mi vista, un fuerte dolor se instaló en mi pecho, el dol