Capítulo 11. • Emergencia•
-Sera-
Sigo a la ama de llaves hasta el pasillo a la derecha. No había estado en esta sección de la casa. Los pisos de madera son verdaderamente bellos.
«Vaya espero no ofender a estos pisos con mis zapatos del tianguis» me burlo yo sola.
—Gracias— la señorita asiente mirándome de reojo.
«¿Por qué todos aquí me ven como si fuese un alíen?»
Entro sin tocar.
— ¿No le enseñaron modales señorita Llilvian?— la sangre se me va a los pies. Se encuentra mostrando el torso puesto que su camisa está abie