Mundo ficciónIniciar sesiónRicardo Vidal tenía la clase de presencia que llenaba una habitación sin elevar la voz. Setenta y ocho años de historia familiar de dinero se veían en la forma en que se sentaba, en cómo sostenía una taza de café, en la suavidad con que decía cosas que eran amenazas disfrazadas de conversación cortés.
Parado en el umbral del apartamento 3B, con su traje gris de Ermenegildo Zegna y zapatos Oxford hechos a medida en Lo







