Mundo ficciónIniciar sesiónEran las siete de la mañana del día siguiente y el apartamento de Gabriela Moreno parecía el cuartel general de una operación militar de mediana escala.
Miranda Ospina había llegado a las seis y media con su maletín grande de cuero italiano, su maletín pequeño lleno de documentos impresos, y esto era nuevo, una impresora portátil que Leonardo cargó detrás de ella con la expresión de un hombre que ha ace







