Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl mediodía, Gabriela pidió diez minutos y se encerró en el baño. No lloró, el llanto no era uno de sus mecanismos principales, sino que se quedó quieta en una forma que era más difícil que el llanto porque el llanto al menos libera algo.
Se sentó en el borde de la bañera. Y pensó, no con las palabras ordenadas que usaría si se lo contara a alguien, sino con esa forma fragmentada y honesta en que las pe







