Apenas terminé de hablar, Andrea reaccionó como si hubiera sufrido la peor de las injusticias. Con los ojos enrojecidos, se escondió enseguida detrás de Alex.
—Alex, de verdad no lo hice a propósito… Solo quería disculparme con Lucía y apenas rocé su aparato auditivo. ¿Cómo iba a saber que terminaría así?
Sin pensarlo, Alex se interpuso para protegerla. Frunció el ceño y me miró con impaciencia, tomando partido por ella sin disimulo.
—¿Puedes dejar de acorralarla? No es más que un aparato auditi