—Alex, para empezar, tengo pruebas de lo que hizo Andrea y, cuando volvamos, voy a exigir que se haga responsable. En segundo lugar, tú no eres nadie para decidir quién es confiable y quién no. Al menos Nicolás sabe distinguir lo que está bien de lo que está mal, cosa que tú ahora mismo no estás haciendo. Y por último, no necesito viajar con ustedes ni quiero que me tengas lástima. Hazte a un lado y deja de estorbar.Cuando terminé, no volví a mirar el rostro lívido de Alex. Tomé suavemente a Nicolás de la manga, me di la vuelta y me marché.Detrás de mí oí a Alex llamarme, conteniendo la furia. No aminoré el paso ni miré atrás una sola vez.Nicolás dejó que siguiera sujetándolo por la manga y caminó despacio a mi lado por la playa. La brisa marina me acarició el rostro y fue aliviando la opresión que llevaba acumulada en el pecho.Después de caminar un buen rato, por fin hice la pregunta que llevaba días dándome vueltas en la cabeza.—¿Dependo demasiado de los demás? ¿De verdad soy ta
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