Sara
Sara había pasado veinte años convencida de que había salvado a su hija.
Aquella certeza era lo único que le había permitido dormir algunas noches.
Ahora empezaba a preguntarse si había hecho exactamente lo contrario.
Emily estaba frente a ella.
Cabello rojo.
Los mismos ojos que Rowan.
Más fuerte de lo que Sara había imaginado jamás.
—Cuéntamelo todo.
No había rabia en su voz.
Eso era peor.
Sara se sentó.
Rowan permanecía al otro lado de la habitación.
No se acercó.
Adam estaba junto a Emi