Mundo ficciónIniciar sesiónEl borde de la terraza estaba compuesto por barandas de vidrio templado, desde donde se vislumbraban las luces lejanas de la ciudad. Corina siguió directamente al barandal, puesto que Albert se encontraba en el fondo de la piscina y no quería molestarlo; ella sentía en su rostro la suave y fresca brisa de esta noche calurosa, la cual disfrutó y relajó.
—¡Hey! No me di cuenta de cuándo saliste.—No quise interrumpirte. —Albert sale del agua, toma una toalla de una de las tumbonas y se






