Capítulo 57. La Traición Escrita
Llegué tarde a la clase de derecho constitucional. Era mi última asignatura de la mañana. Me sentía mentalmente agotada por la farsa con Damon y la intensidad de Alejandro en mi habitación, aunque aún no se lo había contado.
Mariana ya estaba sentada en nuestro pupitre habitual. Damon, tres filas más adelante, se volteó y me sonrió. Asentí, forzando una expresión neutra.
Me senté. El aula estaba casi llena y el murmullo era constante. Dejé mi mochila a un lado y me dispuse a sacar mis apuntes.