Capítulo 15. Kilómetro Cero
El portazo del coche sonó como un veredicto. La noche, más cerrada que de costumbre, parecía tragarse los últimos ecos de música que escapaban del salón de fiestas.
Alejandro rodeó el frente hasta el asiento del conductor, con sus ojos fijos en mí. Subió, su presencia llenaba el espacio con un aire denso, cargado de una calma que era más peligrosa que cualquier grito.
—Ponte el cinturón —dijo, con esa voz suya que siempre escondía un huracán.
Obedecí en silencio, sintiendo el click del metal co