La confesión dejo perplejo a Alexander, no necesitaba pedir más explicaciones. Al principio no entendió lo que ella quiso decir, de repente ató cabos, dedujo que él era el hombre que ella amaba, siempre había sido él, por eso ella lo esquivaba, por eso nunca lo miraba.
En ese momento no supo que decir, necesitaba pensar, descubrir cuáles eran sus sentimientos hacía Katerina, ponerle nombre a eso que sentía, prefirió dejarlo pasar hasta aclararse.
Katerina no quería levantar la mirada, estaba su