Katerina, Ignati y Garald, llegaron al asilo de la hermana María en la mañana, emocionados por ver a sus chicas, como los niños las llamaban, se bajaron del coche, Ignati el más impulsivo corrió lejos del vehículo sin darse cuenta de que la furgoneta de uno de los proveedores de alimentos salía de la parte trasera del edificio. El conductor al ver el chico corriendo frenó, venía a baja velocidad, en realidad el niño nunca estuvo en peligro, pero Katerina se asustó.
―¡Ignati Alexander Kuznetsov,