El cambio en el tono de voz desconcertó a Katerina, no sabiendo que responder huyó de él, regresando a la habitación para volver en poco tiempo con su madre y la monja. Catherine saludó a Alexander y lo presentó a la hermana María, como el hijo del difundo esposo de Katerina.
―Mucho gusto de conocerlo señor Kuznetsov ―saludó la hermana María.
―El gusto es mío, hermana, he escuchado mucho de usted ―respondió con amabilidad.
Mientras caminaban hacia la sala de espera, Catherine emocionadísima ib