Konstantin, salió del hospital agotado, tuvo guardia de veinticuatro horas y llevaba casi cuarenta y ocho horas sin dormir. Entre la pelea con Sophie, la emergencia de su paciente, la boda de su hermana y la guardia se sentía como si lo hubiera pisado un elefante. Sonrió con tristeza, se le estaba pegando las frases de sus pacientes, ninguno de sus chiquillos los había pisado un elefante, pero tenían mucha imaginación, Se preguntó que habría ocurrido con Sophie que no se presentó a la guardia,