Al mediodía, estaba por todas partes. No era solo un artículo, ni solo un titular.
Cometí el error de volver a abrir el móvil. Solo para comprobarlo. Eso bastó. Vi vídeos, capturas de pantalla e hilos de comentarios apilados como una pila interminable.
Estaba en blogs deportivos, páginas de fans e incluso en cuentas que no tenían nada que ver con el hockey. Todo el mundo tenía algo que decir.
«Otra vez no, Carter». «Este tío no aprende».
«¿La hija del entrenador? ¡Qué lío!». «Sabía lo que hacía