Al día siguiente se puso en camino a Tuxtla, necesitaba su teléfono y hablar con su amigo.
—¿Me estás jodiendo? ¿Cómo crees que el mexicano de aquella noche es tu hermano? —Preguntó Jason con un asombro que casi parecía mas bien escandalizado.
—Lo es, no jugaría con algo tan delicado.
—Y entonces ¿Qué harás? ¿Cómo estarás con él sin follartelo de nuevo?
—Jason, no hay pérdida. Anoche entré a mi recámara y me besó, me tomó por sorpresa y me asustó al punto que lancé mi teléfono, estuvimos a