Capítulo 8 : Entre El Deseo y La Duda.
En medio de ese beso intenso y desbordado, el eco de las palabras de su madre irrumpió en la mente de Cristina con una fuerza implacable, como un recuerdo que no daba tregua: no confíes en nadie… especialmente en los Salinas.
Sus manos, todavía temblorosas por la cercanía, descansaron sobre el pecho de Miguel. Sintió el latido firme bajo sus dedos y, por un instante, todo en ella deseó abandonarse a ese ritmo, dejarse llevar. Pero esos pensamientos la detuvieron. Entonces, lentamente, lo apartó