Capítulo 27: La Máscara Perfecta.
Cristina bajó las escaleras a toda prisa hasta llegar al vestíbulo. Tenía la respiración entrecortada y se detuvo en seco al quedar frente a su madre.
Helena seguía allí, inmóvil, esperándola. A su lado, Lucrecia y Máximo contagiaban una incomodidad evidente.
Aquel encuentro debió ser un momento cálido y lleno de emoción, pero el ambiente estaba cargado de una tensión espesa.
Los ojos de Cristina estaban enrojecidos; no por la alegría de verla, sino por la discusión que acababa de tener con Mi